Sábado, 2 de Outubro de 2010

Táliga no século XVIII

Táliga: un manuscrito de 1758


“José Joaquim da Guerra, clerigo presbítero do habitto de São Pedro actual sede em esta  parochial  igreja de nossa senhora da Assumpção da aldeia de Talega termo da vila de Olivença bispado de Elvas…”. De esta manera comienza el texto de un manuscrito de Táliga, entonces portuguesa, escrito por el cura párroco de esta localidad en el año 1758 y perteneciente a las “Memórias Parroquiais”, con copia microfilmada en los archivos de la Torre do Tombo de Lisboa, que en la actualidad es posible conocer gracias a su digitalización en la página web de la Direcção-Geral de Archivos.

 

 

 

El manuscrito, de 10 páginas y redactado en lengua portuguesa, fue uno de los documentos recibidos en dicho año por la Secretaria de Estado dos Negócios do Reino desde las parroquias del territorio continental portugués, después de que su representante, Sebastião José de Carvalho e Melo, en carta remitida con fecha 18 de enero, les solicitara información sobre aspectos geográficos, demográficos, históricos, económicos y administrativos. Las respuestas fueron tratadas por el padre Luís Cardoso en la Casa de Nossa Senhora das Necessidades, en Lisboa, hasta quedar plasmadas en el Dicionário Geográfico de Portugal, compuesto por un total de 44 volúmenes.

 

En esta colección encontramos páginas preciosas, correspondientes a la historia de Táliga. A pesar de sus cinco siglos de pasado portugués, son muy escasas las referencias documentales de estas características. Incendios, guerras y el cambio de nacionalidad en 1801 han motivado la pérdida de la mayor parte de documentos, y la mayoría de los existentes se encuentran en Portugal. Esta escasez documental acrecienta el valor de manuscritos históricos que nos revelan aspectos interesantes y a veces inéditos de Táliga, que desde la Edad Media era una aldea dependiente de Olivenza hasta su constitución como municipio con ayuntamiento propio, a mediados del siglo XIX.

 

Comienza el párroco José Joaquim da Guerra con una descripción geográfica: “Talega é uma aldeia assim chamada, termo da vila de Olivença desta destante três leguas; bispado de Elvas desta destante sete leguas, tudo provincia de Alentejo”, mientras que “…de Lixboa capital deste reino trinta e duas legoas”, indicando su ubicación en un alto, en la zona de poniente de la llamada “Serra Morena”, por cuyos vértices discurría la frontera entre Portugal y España “…em distancia de um tiro de artilharia” y citando las poblaciones castellanas con las que confinaba: “…Alconchel vila assim chamada e reino de Castela”, “villa de Barcarrota distancia a esta aldeia de duas legoas; e para a Villa de Figueira de Vargas dista uma legua a aldeia ditta, todo reino de Castella Bispado de Badajoz”.

 

En aquellos años Táliga era la aldea más populosa de Olivenza. Aunque los datos demográficos a menudo no eran precisos y siempre es conveniente relativizarlos, el documento nos cita un total de “…104 vizinhos”, lo que correspondería a una población aproximada entre 400 y 500 habitantes.

 

Son referidas también algunas de las propiedades más importantes del entorno, comenzando por la Coitada, en aquellos tiempos más extensa que en la actualidad, que los moradores de Táliga siembran y en cuyo “montado” (dehesa) pastan sus ganados. José Joaquim da Guerra cita además algunas de las trece heredades de Táliga, entonces pertenecientes a importantes familias nobiliarias portuguesas: “Mompolim de quem e senhorio o excellentissimo senhor Conde de Obidos”, “… Alparragena de que é senhorio dom João da Gama”, “… outro lugar chamado Referta” y otras como las de “Valdemoreno” y “Valdecoelho”, alabando las cualidades de sus “… excelentes pastos se fazem dignos de memoria”.

 

En este documento es extensamente descrita la iglesia de “Nossa Senhora da Assumpção…suficiente para a povoação de tuda a freguesia” haciendo mención de elementos ya desaparecidos como sus retablos, tanto el principal, “Tem esta igreja altar major… em cujo altar esta collocado o santissimo sacramento”, como otros dos retablos menores, uno de ellos con un Cristo Crucificado al que “esta aldeia tem uma grande devoção” y otro altar con “uma imagem de Santo Antonio”, que contaba con hermandad.

 

No olvida José da Guerra la hermosa y “antiquísimahermida de Nossa Senhora dos Santos, a qual é milagrosa”, situada a un cuarto de legua en La Coitada, en tierras pertenecientes al pueblo. Se hace mención al altar en el que se encontraba la patrona de Táliga y también cita la existencia de edificaciones próximas, donde residían hermanos. Es una pena que esta ermita, referencia fundamental en la historia de Táliga, se encuentre desgraciadamente en la más absoluta de las ruinas.

 

Sobre los servicios de esta aldea, cita al llamado “Juiz de Fora de Olivença” (Juez de Fuera). El Juiz de Fora era un magistrado designado por el rey de Portugal para actuar en municipios donde se consideraba necesaria la intervención de un juez imparcial, que  normalmente venía de fuera. Lo habitual es que estas figuras tuviesen también un papel político, presidiendo las “Câmaras” (Ayuntamientos). La Táliga de 1758 no contaba con Feria “nem consta della em tempo antigo”, mientras que para el correo “…se vale do de Olivença”.

 

Tres años después, el párroco Da Guerra recuerda en este manuscrito “…o terremotto de sinquenta e sinco annos”, aquel terrible seísmo que el mismo día de los Santos Difuntos de 1755 asoló Lisboa, una de las más populosas y florecientes capitales europeas de la época, en un triple efecto devastador originado por el propio temblor, el posterior tsunami que inundó la zona baja de la ciudad y los incendios que originaron las velas de quienes oraban por sus muertos. En medio de toda aquella desolación, el primer ministro de Portugal, el Marqués de Pombal, tras aquella célebre frase “enterrar aos mortos e cuidar dos vivos”,  se pone manos a la obra en la reconstrucción y solicita a todas las parroquias del reino un informe para conocer los daños producidos en la nación. Los correspondientes a Táliga quedarían reflejados en otro manuscrito, elaborado por el párroco João de Spinha Cordeiro, quedando claro que dicho terremoto apenas tuvo consecuencias destacables en la localidad: “Às 9 para 10 horas da manham viera com grande estrondo o Dito terremoto, e que duraria ao sinco minutos da parte do norte…”,  “Que não se aroinou caza alguma desta freguezia…”, “Que não morreu pessoa alguma”, “Não consta que a terra abrio bocas; somente que em hum sitio chamado Val de Gameiros nesta coitada junto a esta Aldeya com o abalo do Terremoto, rebentou agoa… e que huma herdade desta freguesia chamada Vila Velha rebentou em hum Baixo agoa, que hainda corre e não ha memoria nos homens que ouvesse em tempo tal agoa…”.

 

A  mediados del siglo XVIII ya era antigua la Fuente Vieja, “… chamada fonte velha de deliciosa agoa com abundancia pois della gasta tuda esta povoação”, que ha nutrido con el líquido elemento a muchas generaciones de taligueños. El documento habla asimismo de otras infraestructuras hidráulicas, como “… uma presa de pedra a qual faz munta utilidade a tuda a gente desta povoação”, y que se encontraba en el arroyo de Villavieja. Aunque en este arroyo existen restos de varias represas de pequeño tamaño, probablemente se trate de una presa ubicada en las inmediaciones del Puente Viejo, a la entrada de Táliga, y de la cual aún se conservan los cimientos. Ésta y otras represas más pequeñas situadas aguas abajo debieron formar una sucesión de pequeñas charcas desde las que se regaban las fértiles huertas de la vega.

 

Teniendo en cuenta la ubicación de Táliga junto a una leve depresión en la que confluyen varios arroyos, no olvidó el cura párroco citar, entre otros, el “… ribeyro chamado bonico o qual tem da parte do nascente, a sua corrente e munto moderada em tudo tempo”, o el “…ribeyro de Soprabollos”, indicando que estes ribeyros se juntão em uma ribeyra chamada de Talega… munto próxima a esta aldeia”, antes de cortar la “Serra Morena” en un estrecho que, al igual que hoy, se conocía como las “Gargantas”.

 

La riqueza agroganadera del lugar se refleja por su alusión a los “Montados” (dehesas), así como las “courellas” (suertes de tierra) existentes en torno a Táliga, con “searas de trigo”, así como “…varias hortas, olivais, tudo…”. Asimismo hace referencias a la fauna cinegética indicando que “Na tal serra crião-se coelhos e algumas perdices”, y a los frutos silvestres, en especial “…uma chamada erva silva brava em munta abundancia”, hierba silvestre que no he conseguido identificar, y a la cual José da Guerra atribuye grandes virtudes.

 

Estos son sólo algunos de los datos que nos provee el manuscrito. Obligado por la necesidad de síntesis y teniendo en cuenta la abigarrada caligrafía de varias de sus páginas, que dificulta su lectura, queda para otra ocasión el análisis más detallado y posterior publicación de otros aspectos de este documento, que finaliza con la rúbrica del párroco en “Talega, 28 de março de mil settecentos e cinquenta e oito annos”, hace ya dos siglos y medio.

 

Táliga debe sentirse orgullosa de su peculiar historia, que hunde sus raíces en la Edad Media, formando parte de Portugal durante medio milenio y de España durante dos siglos. Sin duda muy pocas localidades en la península Ibérica pueden presumir de un pasado tan singular. Desde estas páginas animo a los taligueños a que investiguen y divulguen aspectos etnográficos, sociales, históricos, etc. de Táliga, cuyo conocimiento contribuye a fortalecer la identidad cultural del pueblo.

 

Joaquín Fuentes Becerra

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Música: raiana taliguenha
Publicado por AG às 08:56
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